La prueba de conducción es el momento más importante al comprar un coche usado. Aquí se demuestra si el vehículo cumple lo que promete el anuncio. Reserve tiempo suficiente y no dé solo una vuelta a la manzana.
Arranque con el motor frío. Un motor sano arranca enseguida, funciona con suavidad y no echa humo azul ni blanco. Al acelerar, fíjese en una entrega de potencia uniforme y, al cambiar, en cambios de marcha limpios sin tirones ni roces.
Elija un recorrido variado: ciudad, carretera y, si es posible, autopista. Así probará el coche a bajas y altas revoluciones. Frene con fuerza y compruebe que el coche se mantiene en su trayectoria y que el volante no vibra.
Escuche con atención: ruidos en la suspensión, silbidos del turbo o un zumbido del rodamiento son señales de alarma. Por último, revise todos los componentes eléctricos: elevalunas, aire acondicionado, sistema multimedia y asistentes de conducción.
Anote cada anomalía. Los defectos pequeños son un buen argumento para negociar el precio; los grandes, un motivo para no comprar.